El Amor Propio como revolución silenciosa

0
3

Por Ingrid Abreu
En un mundo que nos ha enseñado a celebrar el amor como un acontecimiento externo —una fecha, una promesa, una compañía— pocas veces se nos educa para entender que el amor más determinante es el que se construye hacia adentro.
Esta semana decidí tener una cita conmigo.


No fue un gesto simbólico ni una estrategia narrativa. Fue un acto consciente. La cita fue en el icónico Merengue Bar del Hotel Jaragua, un espacio emblemático de la memoria cultural dominicana. Esa noche tocaba Arthur y su banda, y el merengue —patrimonio cultural de la República Dominicana— llenaba el ambiente con la energía vibrante que define nuestra identidad caribeña.

Cené sin prisas. Bailé. Reí. Celebré mi propia compañía. Y en medio de ese escenario cargado de historia y música, comprendí que elegirse es un acto profundamente revolucionario para una mujer.


Durante décadas, muchas de nosotras fuimos educadas para sostener, salvar, acompañar y sacrificarnos. Aprendimos a ser refugio para otros, pero no siempre a convertirnos en nuestro propio hogar.
A mis 47 años estoy en una etapa de definición. El amor propio dejó de ser una frase inspiracional para convertirse en una postura de vida. No es egoísmo. Es salud emocional. No es soberbia. Es dignidad. No es aislamiento. Es plenitud.


La noche también me regaló encuentros significativos. Conversé con Jeniffer y Carlos, una pareja cuya energía y respeto mutuo reflejan que las relaciones sanas aún existen. Además, coincidí con Silfredo Almonte, presidente de la Asociación Cultural Dominicana Ottawa-Gatineau (ACDO), figura vinculada a la preservación de la identidad dominicana en la diáspora. Ese encuentro me recordó que el amor propio también se conecta con nuestras raíces y nuestra memoria histórica.

Porque una mujer que se elige no solo transforma su vida personal; transforma su entorno. Eleva el estándar de lo que acepta. Rompe patrones heredados. Inspira a otras mujeres a priorizar su paz.
El amor no es una fecha en el calendario.


Es una decisión diaria.
Y cada vez que una mujer se elige, el mundo cambia, aunque sea en silencio.

Pueden ver el vídeo con Don Silfredo Almonte en mi cuenta de Facebook Ingrid Abreu.

— Ingrid Abreu

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí